La “monadología tenebrosa” y el “peor de los mundos posibles”. Una lectura fenomenológica de Leibniz

August 7, 2017

Ponencia presentada por Jonathan Guereca, Egresado del Programa de Licenciatura en Sociología y Estudiante asociado al Cuerpo Académico Estudios Filosóficos, en el Coloquio G. W. Leibniz (1646-1716) dentro de la III Semana del ICSA (2016), y el Simposio de filosofía moderna dentro del XVIII Congreso Internacional de Filosofía: Pluralidad, Justicia y Paz, de la Asociación Filosófica de México (2016).

 

I. Introducción

 

Bien que, como señala Cristin (1997, p. 15), es difícil “demostrar analogías no inmediatamente visibles” entre el “pensamiento fenomenológico” y la filosofía de Leibniz ―u otra cualquiera, cabría agregar―, sí que lo es demostrar sus implicaciones filosóficas, y más cuando se trata de una filosofía, como lo es la fenomenología, que, por principio, sostiene que “el incentivo para la investigación no tiene que provenir de las filosofías sino de las cosas y de los problemas” (Husserl 1973b, p. 108, las cursivas en el original).  

 

      Y es que ya desde que en las Investigaciones lógicas Husserl (1995, p. 218) hacía el llamado a retroceder a las “cosas mismas”,  la fenomenología expresamente renunciaba a ser un asunto de tradición (sea esta racionalista, positivista, neokantiana, etc.) y, con ello, a tomar cualquier contenido teórico del que no pudiera tenerse una “INTUICIÓN ORIGINARIAMENTE DADORA” (Husserl 2013, p. 129)3 ―y teórico significando aquí tanto como “opiniones preconcebidas de toda índole”, las cuales, dice Husserl, “mantenemos rigurosamente alejadas de nosotros” (Ibíd., pp. 139-140).

 

      Ahora bien, cuando Cristin habla de esas “analogías inmediatamente visibles”, es “inmediatamente visible” que habla de la apropiación fenomenológica del concepto leibniciano de mónada. Pero también es claro que él mismo se da cuenta de las dificultades que presenta la monadología fenomenológica no obstante del uso análogo de tal concepto, como bien puede verse en la tercera sección de su escrito Leibniz y el pensamiento fenomenológico… (1997), titulada “La intersubjetividad de la existencia como problema monadológico” (pp. 40ss.). Puesto que la discusión de este asunto, es decir, la intersubjetividad monadológica, es el tema central del presente escrito, los comentarios los reservo para el lugar correspondiente.

 

      Por otra parte, la cuestión de la monadología no es la única afinidad o analogía entre Husserl y Leibniz. Como ha insistido largamente Richard Tieszen (1992; también Liu 2010), hacia el final de la década de los 50´s del siglo pasado, Kurt Gödel comenzó una lectura de la fenomenología que posiblemente lo llevaría a encontrar en Husserl la realización del proyecto leibniciano de una mathesis universalis. (El propio Husserl hablaba reiteradamente de esta mathesis universalis desde las Investigaciones lógicas y aun hasta Lógica formal y lógica trascendental.)

 

      Es de notar también que, para Gödel, tres de los filósofos más cercanos a su propia forma de pensar eran Platón, Leibniz y Husserl, siendo para él este último el más grande desde Leibniz (Tieszen 1992, p. 176).

 

     Y es que además del parentesco que Gödel vio entre Husserl y Leibniz, también la propia concepción de Husserl de “la filosofía como una ciencia estricta” se encontraba en estrecha conexión con la idea de Gödel de “desarrollar la filosofía como una ciencia exacta” (Liu 2010).

 

     Persiguiendo tal meta, Gödel entra en contacto con la fenomenología por cuestiones meramente metodológicas (Tieszen 1992, p. 177) al darse cuenta de que el método de la puesta entre paréntesis, la epojé fenomenológica, visto especialmente en su conexión con el método de la reducción eidética, haría que un sujeto pudiera percibir de manera más clara los conceptos o aun de llegar a sus características esenciales (ibíd., p. 178). Así pues, la intuición fenomenológica de esencias podría ser tomada como un recurso para demostrar, como quería Gödel, la existencia objetiva de los objetos matemáticos (Wang 1987, p. 303, apud Tieszen 1997, p. 177).

 

     Este es, a grandes rasgos, uno de los motivos de la lectura gödeliana de Husserl que nos permite ver, aunque sea parcialmente, otra de las posibles interpretaciones fenomenológicas de Leibniz.

 

     Dicho esto, me permito afirmar que, de entrada, pueden distinguirse al menos dos de estas vías de lectura fenomenológica de Leibniz: una “metafísica” y otra “lógica”. La primera de ellas, centrada principalmente en la monadología; la otra, como recién lo he dicho, enfocada en la fenomenología como mathesis universalis.

 

     Siendo así, aunque no pareciera necesario decirlo ya que el mismo título de mi trabajo lo hace “inmediatamente visible”, me permito decir con toda franqueza que para mí resultaría sumamente complicado, si no imposible cuando menos ahora, adentrarme en la discusión de la lectura logicista que hace Gödel sobre cómo y por qué sería la fenomenología una realización del proyecto leibniciano de una mathesis universalis.

 

     Entonces, quede dicho desde ya que, en lo que a esta breve charla respecta, el análisis se centra en la vía “metafísica” de lectura fenomenológica sobre Leibniz enfocándose en el problema de la intersubjetividad monadológica que, a decir de Manuel Cabrera, se presenta como una “monadología tenebrosa” (1990, p. 63n.). A qué se refiere con esto lo aclararé más adelante.

 

   Esta lectura metafísica, por lo tanto, ve en la fenomenología una continuación de la monadología de Leibniz a partir de un problema concreto (es decir, la intersubjetividad) sin tener en consideración las exposiciones detalladas ni de la monadología leibniciana ni de la fenomenología en general. Para seguir el principio fenomenológico, me enfrento aquí antes que con las filosofías, con los problemas mismos.

 

     De manera esquemática, pues, mi escrito se articula de la siguiente manera: 1) el problema de la intersubjetividad monadológica en Husserl; 2) la monadología fenomenológica como “monadología tenebrosa”, según la crítica de Cabrera; 3) el mundo de los “hechos” como el “peor de los mundos posibles”.

 

3 El pasaje completo, de gran importancia fenomenológica, reza así: “No hay teoría concebible capaz de hacernos errar en cuanto al PRINCIPIO DE TODOS LOS PRINCIPIOS: que TODA INTUICIÓN ORIGINARIAMENTE DADORA ES UNA FUENTE LEGITIMA DE CONOCIMIENTO; QUE TODO LO QUE SE NOS OFRECE EN LA ´INTUICIÓN´ ORIGINARIAMENTE (por decirlo así, en su realidad en persona) HAY QUE ACEPTARLO SIMPLEMENTE COMO LO QUE SE DA, pero también SÓLO EN LOS LÍMITES EN QUE SE DA”. (Los pasajes compuestos con VERSALITAS corresponden a los que en la edición de las Obras completas [Husserliana] se encuentran en  c o m p o s i c i ó n  e s p a c i a d a [cfr. “Presentación” de Antonio Zirión en Husserl 2013, pp. 20-21]. He respetado la composición de la traducción.

 

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