Anabel Hernández en la Frontera

May 2, 2017

“Hay un espíritu de libertad en el periodismo de México que yo creo que es lo único que se ha fortalecido en medio de estos años de terrible guerra…”

 

 

Como parte de su visita a esta frontera, la periodista Anabel Hernández presentó en la UACJ su libro La verdadera noche de Iguala, la verdad que el gobierno trató de ocultar; una investigación sobre la serie de eventos que culminaron en la desaparición de 43 estudiantes del estado de Guerrero en la Noche de Iguala el 26 de septiembre de 2014.

    Anabel Hernández es escritora y una de las mejores periodistas de investigación en México, cuya presencia destaca por su energía y coraje para hablar de los grandes lastres de México en un periodismo al que ella llama de “rendición de cuentas”, en donde la corrupción y la impunidad tienen nombre y apellido.

     Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo en el 2002 por su investigación conocida como el toallagate, sobre el alto costo del menaje para amueblar la residencia oficial de Los Pinos durante el mandato de Vicente Fox. En 2003, la UNICEF le otorgó un reconocimiento internacional por la serie de reportajes que revelaron las redes de esclavitud y explotación sexual de niñas mexicanas en los campos agrícolas de San Diego, California. 

    Es periodista freelance, y ha trabajado para medios como Reforma, Milenio, El Universal, Reporte Índigo, y Proceso. Sus libros exploran diversos temas, entre ellos la relación entre la corrupción, el narcotráfico y las prácticas y políticas presidenciales en México: “La familia presidencial. El gobierno del cambio bajo sospecha de corrupción” (2005) y “Fin de fiesta en Los Pinos” (2006), ambos sobre los excesos del presidente Fox, su esposa Martha Sahagún y su familia; “Los cómplices del presidente” (2008) donde revela los lazos de complicidad que unieron al Presidente Felipe Calderón con el fallecido Secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño y el Secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna; “Los Señores del Narco” (2010) una crónica sobre las complicidades de los altos círculos políticos, policíacos, militares y empresariales con el crimen organizado; entre otros.

    En La verdadera noche de Iguala, la verdad que el gobierno trató de ocultar, el señalamiento es claro: “Quien ideó, quien coordinó, y quien ejecutó el ataque contra los normalistas de la Escuela Normal de Ayotzinapa, el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, fue el Ejército Mexicano, el 27 batallón de infantería; y quienes orquestaron la desaparición de los 43 normalistas fueron estos militares que hasta este momento han sido cubiertos por el Estado, directamente por el presidente Enrique Peña Nieto, que aunque tuvo el año pasado en su poder dos expedientes internos de la propia PGR que apuntaban a que toda la verdad histórica y todo esto que se había publicado era falso, había ahí ya los nombres de los responsables y sin embargo el presidente ordenó ocultar esos documentos para proteger al ejército, esta es la denuncia de este libro”.

 

     En una breve conversación sobre su trabajo nos compartió el objetivo de su gira por la frontera, coorganizada  por la Red Binacional por Ayotzinapa, el HOPE Border Intitute, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez; Mayapán-La Mujer Obrera, El Paso Texas y The University of Texas at El Paso. 

 

¿Cómo afrontar el miedo para no quedarse paralizado, cómo lo visualizas a futuro?

Yo sí creo que cada periodista es el resultado de su propia historia, yo hago lo que hago porque hay una motivación muy personal, esta impunidad que quedó alrededor del crimen de mi padre, es algo que yo no he podido superar, si bien nunca pudimos saber quién cometió este crimen, porque metimos la denuncia por supuesto y cuando la policía empezó a investigar nos extorsionó, dijo que si queríamos que encontraran a los culpables teníamos que pagarles. Mi familia se negó a pagarles porque sabemos, iban a agarrar a cualquier hijo de vecina en la esquina, lo iban a golpear, lo iban a hacer confesar y punto… uno no puede comprar la justicia en México, aprendí que este asunto de la impunidad, de la corrupción, es un asunto realmente que daña el corazón de las familias, de las personas, no estamos hablando de un daño económico, daña el alma de las personas, esta corrupción nos está desbaratando como país, nos está destruyendo, y realmente tengo una convicción de que si algo yo puedo, poco o mucho, contribuir para que este cáncer de la corrupción se termine, estoy dispuesta a hacerlo, yo estoy dispuesta a hacerlo. Creo que cada persona tiene que tomar sus propias decisiones pero incluso sin llegar a casos extremos, todos los periodistas tenemos el derecho de poder ejercer tranquilamente nuestra profesión porque no es para nosotros, es para la sociedad y es lo que me parece que los propios ciudadanos no han terminado de entender, me parece que parte de la crisis que estamos viviendo de por qué los periodistas en Juárez tienen que callarse porque hay censura en los medios de comunicación, por qué los compañeros como Patricia Mayorga tienen que salir huyendo, porque no hay un respaldo de la ciudadanía, y la ciudadanía no respalda a los periodistas porque no termina de entender cuál es nuestra tarea, me parece que no hemos tenido la humildad suficiente, nosotros, porque creo que es un error principalmente de nosotros, de no explicarles que nuestro trabajo es para ellos, no es para ser famosos o ganar premios, es para ellos, para que ellos puedan tomar decisiones libres. Sin información veraz, y es lo que la gente no entiende, sin información real, no puedes tomar decisiones libres; entonces tenemos a millones de mexicanos que todos los días toman decisiones en función de información falsa, por eso se equivocan, y por eso eligen al mal candidato, o hacen una mala inversión o por eso eligen una carretera peligrosa y mueren en la carretera, secuestrados, porque ni si quiera tienen la información de cuáles carreteras son seguras para tomar sus propias medidas y precauciones. Estamos hablando de que yo sí pienso que debe haber las condiciones mínimas, pero estas condiciones mínimas no sólo le corresponden al estado que es su deber, sino me parece que también aquí hay una responsabilidad de la ciudadanía, que la ciudadanía no ha entendido, el día que este país quede totalmente en silencio, que no haya periodistas que informen nada, que realmente vivamos en la dictadura del crimen, hasta ese día la gente va a entender el valor que cada uno de estos periodistas que ha muerto tiene, y va a ser muy triste…

 

¿Y con toda esta información, las investigaciones que has hecho, cuál es la esperanza, qué piensas que tiene que pasar en México?

      Para mí es a veces frustrante, debo decirlo. En mi carrera sí me ha tocado el privilegio de que algunas de mis investigaciones han provocado cambios. Por ejemplo, cuando empecé con el toallagate en el 2001, hubo funcionarios que se fueron, que fueron por lo menos despedidos; después por ejemplo cuando publiqué un reportaje sobre todo el dinero público que Marta Sahagún se gastaba en joyas, en ropa, en zapatos, dinero público para ella; esa partida presupuestal se eliminó, no existe más en México la partida presupuestal de indumentaria presidencial, no existe más, ahora los presidentes de la República supuestamente y según la ley, lo que se pongan encima tiene que ser comprado por ellos y no por el erario. Después por ejemplo hice un reportaje, una investigación sobre seguros médicos en la cámara de diputados, y cómo eran tan laxos estos seguros médicos porque era dinero prácticamente, una llave de dinero que se daba a los diputados y se hacían cirugías estéticas, le hacían cirugías a sus amantes, etc.; después de que publiqué esta información de un escándalo de facturas falsas que los diputados empezaron a circular para conseguir reembolsos de operaciones o de medicinas o de cosas que o nunca ocurrieron u ocurrieron de manera ilegal porque los beneficiarios eran otras personas que no estaban asegurados, eso cambió por completo las pólizas de seguros de gastos médicos en el Congreso, ya no son así y comenzaron a ser más rigurosos. Ahora veo a Yarrington finalmente detenido, en la cárcel. En el 2006 publiqué un libro que se llama “Fin de fiesta en Los Pinos”, donde le dedico un capítulo a Tomás Yarrington, porque le hacía regalos costosos a Vicente Fox, le regalaba caballos pura sangre, le regalaba ganado fino para conseguir su impunidad porque Yarrington estaba hasta el cuello involucrado en el cártel del Golfo, yo tuve un informante en aquellos años del cártel del Golfo que me comentó toda la historia de Tomás Yarrington; pueden leer el libro, ahí no hay duda, no estoy exagerando, pueden revisar el libro y el expediente que existe ahora en su contra en Texas y es exactamente la misma historia, incluso la mujer, la amante que tenía Yarringon en aquella época, desde muchos años atrás, es la mujer que le servía de prestanombres, es una mujer que hoy es el centro de la acusación del gobierno de Estados Unidos contra Yarrington. Cuando publiqué este libro todo mundo decía “¡cómo es posible, Yarrington, no por Dios!, no está involucrado”, y yo sabía que tarde que temprano iba a caer, pienso yo que tarde que temprano van a caer, a lo mejor no tan pronto como uno esperaría como periodista, pero tarde que temprano caen. Tomás Yarrington me demandó, puso una demanda en mi contra por supuesta difamación, recuerdo todavía que nos careamos en alguna ocasión en un juzgado en el DF, y él se acercó a mi, muy nervioso, claro, debía estar nerviosos porque sabía que lo que había publicado era cierto, él se acerca y me dice: “señora Hernández, solo quiero decirle que esta demanda que he presentado contra usted no es un asunto personal”, y yo le dije, señor Yarrington, lo que yo he dicho que usted es un narcotraficante, tampoco es un asunto personal, es mi trabajo. Ahora se ha de estar acordando, detenido allá en Italia. Y finalmente hoy va a enfrentar la justicia. Esta red de policías federales, recuerdan que hace unos días acaban de detener a un Iván, que era un alto funcionario  de la policía federal acusado ya de narcotráfico por parte del gobierno de EU, pues ahí va la red, es parte de la red de García Luna, y veremos muchas historias ahí todavía ocurrir. Yo pienso que el periodismo de rendición de cuentas sí funciona, aún con los riesgos, con el sacrificio humano que uno hace, el sacrificio de vida personal y todo esto, sí es útil. Yo cuando veo estas cosas, pienso, luego de sentirme decepcionada, sola, que es inútil, veo y digo no es cierto,  sí funciona y por eso nos matan, por eso nos asesinan, porque sí funciona, a lo mejor no funciona inmediatamente pero hay ojos que ven, a lo mejor la justicia no va a venir de México, a lo mejor la justicia de este caso de los 43 normalistas va a venir de la ONU o de algún tribunal internacional, pero alguien sí está viendo estas pruebas y esta información que se está publicando, y va a servir, estoy convencida que sí va a servir.

 

¿Cuál es el objetivo de tu presencia en Ciudad Juárez, de esta gira por la Frontera, cómo lo organizaron?

      Venir a Juárez no es una casualidad, en cuanto los organizadores me dijeron que viniera a Juárez, lo acepté, algunas personas me dijeron “cómo vas a ir a Juárez, a quién se le ocurre”, y después de lo de Miroslava, me decían: “cancela, di que te enfermaste, que algo pasó”… yo digo: no, porque ir a Juárez también es un símbolo, ir a Juárez y decir esto que yo he venido a decir con el libro también es una muestra de que no, no nos vamos a callar, y no es sólo yo, yo estoy convencida, porque hablo por tantos periodistas de diferentes estados de la república que no nos queremos callar; no hay una voluntad de callarnos, algunos se tienen que callar porque no les queda más remedio porque el dueño del medio de comunicación no lo apoya, la sociedad no lo apoya, el gobierno no lo apoya, pero él en sí mismo no tiene la intención ni de corromperse ni de callarse, hay un espíritu de libertad en el periodismo de México, que yo creo que es lo único que se ha fortalecido en medio de estos años de terrible guerra, de terrible crisis monetaria que hemos vivido en México, lo único bueno que yo veo es que hay un periodismo que se ha fortalecido, silenciosamente, bajo amenaza, hostigado todo el tiempo pero está fortalecido, hay más periodistas de investigación en México, hay nuevas generaciones que quieren hacer nuevas cosas, me parece que lo que ahora corresponde a la sociedad es impulsar este periodismo, porque el día que los periodistas nos quedemos en silencio, ese día se acabó la democracia en México.

 

 

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