El sector agropecuario y la posible renegociación del Tratado de Libre Comercio

"Creemos que sí sería importante que se revisara el Tratado de Libre Comercio, creemos que podría ser una oportunidad para que México plantee una revisión en aquellos sectores donde tenga ciertas ventajas”

Entrevista a Benjamín Carrera


El Dr. Benjamín Carrera es egresado de Economía Agrícola de la Universidad Autónoma Chapingo y cuenta con un doctorado en Problemas Económico Agroindustriales por la misma Universidad. Es Profesor-investigador en el Instituto de Ciencias Sociales y Administración de la UACJ, pertenece al Sistema Nacional de Investigadores, SNI del CONACyT, Nivel 1. Ha desarrollado varias investigaciones en el sector agropecuario de México. Sobre este tema ha publicado libros, artículos científicos, capítulos de libros, artículos en revistas, memorias y periódicos. Por su desempeño profesional tiene experiencia en aspectos técnicos y prácticos involucrados en la producción y comercialización agropecuaria y forestal. Ha proporcionado asesoría técnica y económica a organizaciones de productores. Conversamos con él sobre sus proyectos actuales y su punto de vista sobre la posible renegociación del TLC.


¿Cuál es su área de trabajo?

Yo pertenezco al Cuerpo Académico Estudios del Sector Agropecuario y Desarrollo Rural; me especializo en economía del sector agropecuario, todas las investigaciones que realizo versan sobre el campo mexicano, el campo chihuahuense o sobre el campo del Valle de Juárez; sobre esto ya he publicado algunos libros y varios artículos científicos, es mi área de especialidad, estudié en la Universidad Autónoma Chapingo, soy economista agrícola, y mi doctorado también lo obtuve en Chapingo. Es un área que creo dominar, lamentablemente somos muy pocos aquí en Ciudad Juárez los que estudiamos estos temas; pero hemos visto, por el trabajo que hemos desarrollado, que los estudios del sector agropecuario llaman la atención porque de cierta forma entienden, algo que trato siempre de hacerles saber a mis alumnos de Economía, que el campo es el único lugar de donde viene la comida, no hay otro lugar, y los seres humanos necesitamos comida para sobrevivir; es por eso que es tan estratégico el tema del sector agropecuario.


¿Usted asistió a Chapingo a un evento sobre el TLC?

Me invitaron a Chapingo a dar una conferencia magistral sobre la renegociación del Tratado de Libre Comercio. El TLCAN se firmó en 1992, se puso en marcha desde 1994, ya tiene más de 20 años que está en vigor y ahora que ganó Trump, entre muchas de las cosas que dijo es que iba a renegociar el TLC; a raíz de eso se generó toda una inquietud tanto en México, como en Estados Unidos y Canadá. Acudimos a Chapingo varios investigadores a tratar de analizar, primero el impacto que tuvo el TLC en el sector agropecuario y después si era posible la renegociación y cuáles serían aquellas propuestas para que la renegociación fuera positiva para el sector; el consenso al que llegamos los investigadores es que el TLC tuvo un impacto negativo para el sector agropecuario porque a raíz de la entrada de productos de Estados Unidos y Canadá a un costo más bajo, porque allá ellos tienen una serie de apoyos o subsidios que acá no tenemos y eso les permite que puedan ofrecer productos mas baratos; eso desplazó la producción nacional, es decir, que ya no les estemos comprando a los campesinos del país y eso hace que la gente se salga del campo. El cálculo que hemos hecho, desde 1994 a la fecha, a partir de datos oficiales, es que se han perdido cerca de 10 millones de empleos, producto del TLC, en el campo, porque no pueden competir con las grandes empresas. Doy un ejemplo: Cargill es una empresa que sus ventas anuales superan al Producto Interno Bruto de todo Centro América, es un monstruo; o Walmart, de cada cuatro productos que se venden en el mundo, uno lo vende Walmart, eso ejemplifica el tamaño y es difícil que alguien pueda competir. Eso ha causado que la gente se salga del campo y están engrosando algo que yo le llamo el ejército industrial de reserva, qué significa, que hay gente esperando trabajo y los empresarios tienen la posibilidad de bajar los sueldos; esto genera en las ciudades también un problema con los servicios porque las ciudades crecen, y eso ocurre en todo el país a raíz de lo que sucedió en el campo, se destruyó la industria nacional. Además también se ha estado causando en México algo a lo que yo le llamo una concentración, que más bien parecen carteles: por ejemplo, el cartel de la carne, hay tres empresas en el país que dominan toda la producción de carne de res, de pollo y de cerdo. Sucarne, una empresa de sonora, de Jesús Vizcarra, ellos solos controlan cerca del 40% de toda la carne de res que consumimos en el país; Bachoco vende cerca del 90% de toda la carne de pollo; son unos carteles de la carne, dominan, dictan los precios, dictan todas las condiciones; el impacto si nos fijamos es negativo para el campo mexicano.

En cuanto a que si se puede renegociar, sí se puede, mi opinión es que no va a ser favorable para Estados Unidos al menos en el tema del sector agropecuario porque ellos dependen mucho de nuestro mercado; ellos tienen una gran cantidad de productos que tienen que vender en algún lado; volviendo al tema de la carne, ellos tienen algo que los académicos llamamos asimetrías. Por ejemplo de un pollo, ellos sólo se comen la pechuga y las alas; todo lo demás no lo consumen, nos lo mandan a nosotros, entonces necesitan este marcado para sobrevivir. El caso de la carne de res es algo muy parecido. Además de que necesitan tener un lugar donde mandar sus productos, hay ciertos productos que ellos no producen. Por ejemplo todo lo que tiene que ver con frutas y hortalizas, no tienen una producción muy alta por el clima; dependen de nosotros del aguacate, del mago, del tomate, la naranja, el brócoli, el espárrago, esos productos que aquí se han estado especializando algunos productores para enviarlos. Es decir, se necesitan los dos países. Otro tema importante es el de los costos, Trump decía que iban a poner una serie de aranceles a los productos mexicanos, pero eso es algo contradictorio desde el punto de vista económico porque quienes van a sufrir son los consumidores de aquel lado.

Creemos que sí sería importante que se revisara el Tratado de Libre Comercio, creemos que podría ser una oportunidad para que México plantee una revisión en aquellos sectores donde tenga ciertas ventajas para que se vuelvan a renovar; por ejemplo, el aguacate es tan importante que ahorita obtenemos más divisas por la venta de aguacates que por la venta del petróleo, de ahí la importancia del sector agropecuario.

No estoy muy seguro de que se vaya a dar esta revisión, creo que pudo haber sido una idea de esas locas que luego tiene Trump y que todo se vaya a quedar en la anécdota. Esto tiene que hacerse formalmente, hay todo un procedimiento dentro de la regulación mundial del comercio, una serie de cuestiones legales, si empezaran ahorita los trámites, estaríamos renegociando dentro de tres, cuatro meses, y hasta ahorita no se ha dado. No lo pueden hacer de manera unilateral, hay una serie de cláusulas que dicen que si EU, por ejemplo, decide poner aranceles a los productos mexicanos, en automático se activa algo que se llama “medidas espejo”, y México tiene la posibilidad de hacer lo que EU hizo, si cierra sus fronteras a los productos mexicanos, México automáticamente puede cerrar sus fronteras. Por eso está regulado dentro de la Organización Mundial del Comercio, es comercio internacional y hay una serie de requerimientos legales.


Y este tema del maíz, que le compramos la mayoría del maíz que se consume en México?

Hay dos tipos de maíz, el blanco y el amarillo, el blanco es el que consumimos los humanos, pero el maíz amarillo es el que le damos a los animales, con lo que se elaboran los alimentos balanceados de los animales. En el caso del maíz blanco México no importa maíz blanco, con lo que producimos en Jalisco, Sinaloa y el Estado de México es suficiente; pero sí importamos maíz amarillo, ahorita estamos importando cerca de 14 millones de toneladas, 50 por ciento de todo lo que consumimos, y esas importaciones las están haciendo estas empresas de las que hablábamos, Bachoco, Sucarne. Si no importáramos maíz amarillo difícilmente podríamos tener una industria de producción animal como la que tenemos.

A raíz del TLCAN, se han dado una serie de cambios estructurales. Por ejemplo Chihuahua, es de los principales productores a nivel nacional de manzana, nuez, algodón, alfalfa, incluso de maíz amarillo. Esos cinco productos representan el 80% del valor de la producción del estado, es decir, está muy especializado en esos productos, pero hay un problema, en Chihuahua no comemos algodón, la alfalfa, la nuez lo mismo, ¿qué significa?, que estamos produciendo productos que tenemos que exportar a Estados Unidos o al interior del país, y todos esos productos son de riego, requieren de agua, entonces para acabar pronto, estamos exportando agua de un estado desértico, como que está medio contradictorio lo que está sucediendo. Es muy interesante el tema del sector agropecuario porque tiene que ver con varias cosas, no sólo con empleo, también con la producción.

Lo más importante, con la alimentación. Y hay otra cosa importante, la alimentación debe ser de buena calidad, sana, nutritiva y desafortunadamente consumimos cosas que no son de buena calidad. Por ejemplo, el jamón, muchos pensamos que es de puerco o es de res, resulta que no, el jamón que consumimos en su gran mayoría es un producto que es de pastas de ave; si visualizamos un pollo: entra a unas cuchillas que le quitan la pechuga y la carne del muslo, evidentemente quedan los huesos con cierta carne, todos esos pollos los echan a un molino, los muelen, salen como una pasta, le ponen un colorante tipo de jamón, y eso es lo que estamos comiendo. El gran problema es que no nos dicen, y con esas pastas de ave en otras partes del mundo se elaboran croquetas para perros. Esta bien, nomas que nos digan, este jamón no es jamón son pastas de ave coloreadas.

Pero los venden a costo de jamón…

Yo les digo a mis alumnos, si ustedes quiere comer jamón de verdad, no les recomiendo que coman un jamón de menos de cien pesos, si no son pastas de ave, a lo mejor es sano porque no tiene mucha grasa pero no se hagan la ilusión de que es jamón. Es como la carne de caballo que comemos en Juárez, casi el 50% de la carne que consumimos es de caballo, no es mala, insisto, no tiene nada que ver, no vamos a relinchar… lo que pasa es que no nos dicen y nos la venden como si fuera de res, y están haciendo un gran negocio.

Bueno, no hay información ni alternativas, no hay opciones…

Decía yo que la alimentación tiene que ver con que sean alimentos sanos, nutritivos y que sean inocuos, es decir, que no tengan cosas raras. A mi me ha tocado por mi especialización conocer cómo se hace la comida en varias partes y la verdad es que… Cosas tan sencillas como cuando uno compra café molido, un 80 por ciento es café y un 20 por ciento es frijol o garbanzo o haba.


Y todo esto de la producción orgánica?

Creo que es una de las mejores alternativas que existen tanto para los consumidores como para los productores, esos productores que decía hace rato que están saliendo del mercado, muchos tienen dentro de la producción orgánica una ventana de oportunidad para ponerse a producir esos alimentos y venderlos a consumidores que estén informados y que quieran consumir productos que no estén tan contaminados con químicos... Que tangan la posibilidad porque son un poco caros, sin embargo hay experiencias en varias partes del país donde hay tianguis orgánicos, una especie de mercados locales para productos locales, pero son orgánicos. En Chapingo por ejemplo hay un tianguis orgánico, el más importante de la República, al que mucha gente va a comprar este tipo de alimentos: orgánicos, más ricos, más nutritivos, mas sanos; lo malo es que aquí en el estado no tenemos esa producción local. Sí hay posibilidad de consumir productos orgánicos, yo he visto en algunos centros comerciales, el problema es que son caros. Pero son alternativas que yo creo que aquí en Chihuahua se podría explorar. Son de esas alternativas que se pueden impulsar desde el Tratado de Libre Comercio; en el TLC por ejemplo no se negoció nada sobre productos orgánicos porque en aquel tiempo no había, pero como ustedes se pueden imaginar mucha de la producción orgánica de nuestro país se va a Estados Unidos porque allá la pueden pagar.


Y a Europa?

Sí, todo el café orgánico se va a Europa o la gran mayoría. Otros productos como las frutillas: las zarzamoras, la fresa, los arándanos, orgánicos están casi tres veces más caros en Alemania, Francia, en aquellos países, donde los consumidores saben o están preocupados por una mejor cultura de la alimentación, porque son pueblos que están informados.


Entonces la renegociación del TLC sería más bien una oportunidad?

Para algunos productos sí sería una oportunidad pero aquí hay un problema, y eso es algo que debemos tener muy claro, quién va a negociar. Porque se ha estado hablando por ahí que van a negociar los mismos de hace 22 años. En ese tiempo estaba justo saliendo de Chapingo y tuve la oportunidad de conocer la negociación de aquel momento. Imaginemos una mesa, donde iban a discutir el tema de la carne de res, entraron los negociadores de Estados Unidos, dos tres, dos tres de Canadá, se tomaban acuerdos, luego se retiraban los de Estados Unidos y Canadá, entraban otros expertos que ahora venían a negociar tomate y nosotros éramos los mismos. Aparte, esos negociadores de Estados Unidos y Canadá, ellos ya habían hecho foros, talleres en su país donde estaba la academia, los productores, el gobierno, los expertos en esos temas, y llegaban a un acuerdo. En el caso de México no hubo ninguna consulta, únicamente les avisaron a los productores: se negoció el Tratado de Libre Comercio y así quedó.

Si se hiciera una negociación de verdad, si se hiciera en serio, a lo mejor el país sí podría tener mejores condiciones que las que tiene ahorita. No quiero decir que obtenga muchas ventajas el país, pero sí puede por ejemplo tener algunas cosas que no se dieron en aquel momento. Dos ejemplos: cuando México entra al TLC, hay un sector, la ganadería, donde entró prácticamente sin ninguna protección, es decir, desde el primer día la ganadería tuvo arancel cero, los productores de allá no tenían que pagar nada para entrar aquí, caso contrario a lo que pasó con maíz y frijol, que tuvo un arancel para ir protegiendo poco a poco a los productores. Pero hay otro ejemplo, Canadá. Canadá dijo sí entro al Tratado de Libre Comercio pero hay cinco productos que no quiero que entren al Tratado porque son productos básicos de mi pueblo, lo que mi gente come; ellos sacaron leche, pollo, queso, trigo y un producto más. Aquí deberíamos de haber hecho lo mismo, con el maíz por ejemplo. El maíz es muy importante en el caso de la cultura mexicana, ha de acordarse que el maíz es originario de México y en el centro y sur del país hay una cantidad impresionante de productos que se hacen a partir del maíz que nosotros aquí ni conocemos. Del maíz se pueden elaborar cerca de 10 mil productos, no todos alimenticios pero elaboramos productos tan disímbolos como medicina y productos de belleza, además de los alimentos. O lo que hizo Estados Unidos; ellos sí producen tomate por ejemplo, no todo el que necesitan para su mercado pero ellos negociaron así: está bien México, te vamos a dejar que entres con tomate pero de los meses de abril a junio no, porque mis productores están cosechando. Y México aceptó todo lo que le pidieron. Curiosamente contrario a lo que se piensa el Tratado de Libre Comercio fue una propuesta de México, y ellos pusieron muchas condiciones. En resumen la negociación fue mala, apresurada y hay que acordarse que en 1994, que fue cuando entró en vigor, estaba por salir Salinas y él fue quien impulsó este tratado y como muchas cosas en el país, quiso hacerlo rápido para colgarse la medallita sin importar las consecuencias.


Y hablando de su profesión, de su trabajo en la Universidad, qué es lo que más disfruta?

Dar clases porque eso me permite retroalimentar lo que estoy investigando. Muchas de las investigaciones que hacemos a veces se quedan nomas en nuestro cubículo o hacemos un libro que está en la biblioteca y que nadie lee. Si uno tiene la posibilidad de dar clases uno puede poner esa investigación que uno hace, no digamos a prueba pero si darla a conocer a los alumnos. Aparte está uno siempre conviviendo con jóvenes y enterándose qué es lo que los jóvenes necesitan, porque comunicarse con los jóvenes no es fácil. Disfruto mucho darles clases porque doy esta materia: Economía del sector agropecuario. Toda mi estrategia es que los jóvenes se enamoren de economía del sector agropecuario. Además les trato de vender la idea, y creo que lo he logrado, de que el sector agropecuario es un sector como cualquier otro, desde el punto de vista económico un tomate es una mercancía como es un celular, tiene un costo, un precio, una oferta y una demanda, claro que hay condiciones distintas para producir un tomate que para producir un celular pero es exactamente lo mismo y se le debe de dar el mismo tratamiento y la misma atención; lo que pasa es que son temas que muchos dicen que como ya no es negocio la agricultura hay que dejar de trabajar y olvidar... Y no, yo siempre los remito a que vean una película mexicana que se llama “Los años maravillosos”, donde llegan una serie de tecnócratas al poder, parecidos a los que tenemos ahorita y dicen, bueno, ¿cuál es el problema del país? La pobreza, si es la pobreza vamos a tomar a todos los pobres y meterlos en un Ghetto, en una colonia, les vamos a dar a cada uno un dólar y ya se acabó el problema, no va a haber más pobres, inclusive vamos a ponerles una vestimenta con una "P" de pobres y ya, se soluciona el problema. Bueno, no podemos hacer eso con los campesinos. Muchos, pueden decir: bueno, vamos a agarrar a todos los campesinos, vamos a llevarlos a una reservación como en EU, vamos a darles comida, vamos a comprar todo fuera del país. Esa no es la solución, ya lo hicieron y la mera verdad es que fue un fracaso. De tal forma que ahorita destruyeron todo lo que tiene que ver con la agricultura. Si ahorita se cerraran las fronteras por alguna razón no creo que tengamos la capacidad de soportar tres semanas, no creo que llegaríamos ni a tres semanas, nos morimos de hambre. Hablábamos de la carne, para darles un dato, de todo lo que consumimos de trigo, casi el 90 por ciento es producto importado; y por lo tanto es importantísimo el sector agropecuario.


¿Y lo que menos disfruta de su trabajo?

No que no lo disfrute pero a veces batalla uno para hacer investigación porque no hay muchos recursos para poderlo hacer y es cierto, uno dispone un poco de los recursos propios pero yo quisiera por ejemplo hacer estudios de campo en toda esta zona pero es algo muy caro, no puedo financiarme. Eso sería una de las cosas con las cuales batallo un poco porque mis investigaciones no son lo suficientemente ricas; que entiendo no es un problema de la Universidad es una situación que está ocurriendo en todo el país.


¿Cuál es su mayor aspiración académica?

Podría ser que se lograra hacer aquí en la UACJ un Centro de Investigaciones del Sector Agropecuario, que no existe. Hay una serie de centros de investigación pero creo que es muy importante el sector agropecuario, porque eso le puede dar mayor riqueza al estado; podríamos generar una serie de políticas públicas adecuadas para que el estado sea mas importante desde el punto de vista agrícola, pero hace falta investigación que permita por ejemplo impulsar temas como la producción orgánica. En todo el estado, creo que no llegamos ni a cinco personas que nos dedicamos a hacer investigación, incluyendo la UACH. Porque lo están viendo como algo que no sirve, que no funciona.


Y a nivel nacional?

La Universidad Autónoma Chapingo es la principal universidad a nivel Latinoamérica que se encarga de la educación agrícola, en el país es la primera, la Narro es la que le sigue en segundo lugar; aquí había la Escuela Hermanos Escobar que desafortunadamente decidieron cerrar, se que hay intentos de retomarla pero va a tardar un rato en tener lo que tuvo en su tiempo la Hermanos Escobar; pero sí hacen faltan en el país, los últimos datos que he tenido oportunidad de revisar, es que en el país hacen falta tres veces más ingenieros agrónomos o gente que salga de estas escuelas de educación agrícola porque el campo prácticamente está destruido y hace falta que se reactive, porque no nada mas es necesario meterle dinero, también es necesario meterle ciencia, conocimiento.



¿Usted considera que hay un vínculo de su trabajo como académico con la comunidad?

Sí, nada más que ese vínculo no es a nivel institucional, yo lo he logrado porque me he relacionado con los productores de la región, he hecho trabajos que ellos necesitan. Nosotros hicimos un libro a petición de los productores del Valle de Juárez. Después se dieron cuenta las personas de Samalayuca e hicimos un libro sobre el tema de Samalayuca. Esos estudios les han servido para impulsar ciertas políticas públicas. Mucho de lo que ahorita se está haciendo en Samalayuca es a partir de esa investigación que se logró hacer, pero insisto, son esfuerzos aislados, si fuera institucional a lo mejor podría haber más vinculación.


Su tiempo libre, ¿a qué lo dedica?

A dos cosas: al béisbol, tengo un equipo de béisol de jóvenes y el demás tiempo tengo la inquietud de participar políticamente, pertenezco a un partido político y trato de dar algo del tiempo por ahí porque pienso que es importante tratar de transformar el país y no quedarse en la comodidad de las aulas o de los cubículos. Es necesario que participemos activamente, es necesario transformar las cosas desde abajo y trato de hacerlo desde la academia, la política y desde el béisbol, con los jóvenes.


¿Cuál es el último libro de ficción que leyó y que le gustó?

Ahorita estoy leyendo La naranja mecánica, es un libro de ficción poquito complicado, vi la película, me llamó la atención; nunca había conseguido el libro pero me encontré la versión original donde viene un capítulo que no aparece en la película, porque hay que acordarse de que el autor no estuvo muy de acuerdo con la película. Es un libro muy interesante, recomendable.


¿Y un libro de no ficción, que recientemente le haya sido atractivo?

Me encontré uno de Erick Fromm, a pesar que él es psicólogo, pero hace un análisis desde el punto de vista psicológico de los campesinos, me parece que se llama la psicología de los campesinos y su relación con la economía o La economía y la psicología de los campesinos. Me llamó la atención porque generalmente vemos a los campesinos como entes productores, pero atrás de ellos hay toda una psicología muy complicada, es una subcultura que no alcanzamos a entender si no los vemos en su contexto.


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