Incidencia de los jóvenes artistas en las políticas públicas en Ciudad Juárez



"Efectivamente los jóvenes a partir de nuestro trabajo vinculado al arte podemos tener una incidencia en la política pública"


Entrevista a Óscar Iván Bueno Carbajal


El maestro Bueno Carbajal es licenciado en Trabajo Social por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y Maestro en Acción Pública y Desarrollo Social por El Colegio de la Frontera Norte.

En 2015 obtuvo el primer lugar en la categoría de maestría en el séptimo Concurso Nacional de Tesis sobre Juventud; de igual manera, obtuvo el primer lugar en la categoría Estudiante Integral del Premio Municipal de la Juventud “MAASS” 2016. Es miembro de la Red Nacional de Jóvenes Investigadores del Seminario de Investigación en Juventud de la UNAM y egresado de la III Escuela Internacional de Posgrado de la Red INJU, de la Organización de Estados Iberoamericanos y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

Ha escrito varios artículos académicos y es autor del libro “Las Juventudes en el Arte desde las Políticas Culturales”, editado por la Secretaría de Desarrollo Social y el Instituto Mexicano de la Juventud.

Además de docente del programa de Licenciatura en Trabajo Social de la UACJ y Supervisor de Evaluación y Sistematización de Proyectos en la Unidad de Prevención de la Violencia del Fideicomiso para la Competitividad y Seguridad Ciudadana (FICOSEC), en su tiempo libre es vocalista de la banda "Sonido Cachimbo".

Conversamos con él sobre sus proyectos actuales y el libro que próximamente presentará en la IV Semana del ICSA sobre Juventudes en el arte…


¿En qué proyectos profesionales trabajas actualmente?

En el Fideicomiso formo parte de una Unidad de Prevención de la Violencia, en esta unidad nos encargamos de promover la participación de las Organizaciones de la Sociedad Civil a través del financiamiento de proyectos. Publicamos convocatorias en donde sugerimos áreas de intervención con base a un diagnóstico que se hace junto con otro departamento que es el Observatorio Ciudadano, entonces tenemos información cualitativa y cuantitativa acerca del comportamiento de la ciudad en relación con la violencia; determinamos las áreas prioritarias para intervenir, publicamos la convocatoria y las organizaciones presentan sus proyectos según los lineamientos y requisitos mínimos. Integramos un comité de evaluación o dictaminación, con académicos, personas de otras organizaciones, empresarios, representantes de la sociedad civil; ellos califican los proyectos y los que salen con una mayor puntuación son los que resultan seleccionados para recibir el apoyo de FICOSEC durante un año. La Unidad de Prevención de la Violencia acompaña en el proceso de intervención, hacemos el monitoreo técnico y financiero, de campo y un seguimiento del ejercicio del recurso; y al final de los proyectos los evaluamos, y es la forma en que nos damos cuenta cuáles han sido las mejores prácticas y tratamos de seguirlos financiando.


¿Platícanos sobre el libro de Juventudes en el arte?

Es producto de mi tesis de maestría, estudié la maestría en Acción Pública y Desarrollo Social, primera generación, de 2012 al 2014 en el Colef, cuando gradué participé en el Concurso Nacional de Tesis sobre Juventud, que organiza a nivel nacional el IMJUVE; y resulté premiado con el primer lugar en la categoría maestría, fueron alrededor de 207 concursantes y se premiaron los tres primeros lugares de licenciatura, maestría y doctorado, y a los primeros lugares de cada categoría nos editaron y publicaron el trabajo de tesis. Se hicieron correcciones y algunas precisiones que se tenían que trabajar, a lo largo de un año. El IMJUVE me asignó a una persona que se encargó de la edición, al final como ya tenía otros temas que se reforzaron o se corrigieron, decidí en consenso con la editora cambiarle el título para que tuviera identidad propia, distinto al del trabajo académico.

¿De qué trata, qué expones en este texto?

Esta dividido en tres partes, la primera y central es la que analiza a cuatro colectivos de arte de la ciudad: Reziste, Punta de lanza, Bazar del Monumento y Colectivo Vagón. A partir de una serie de categorías que yo identifiqué analizo cómo es su comportamiento, cómo consiguen recursos para trabajar y sobre todo me interesaba ver cómo se relacionaban con el gobierno y las instituciones. Entonces a través de este análisis hago una distinción entre los colectivos que son autónomos y los que son semiautónomos; donde los primeros son los que pueden trabajar sin recursos externos y los segundos son los que dependen cien por ciento de apoyos gubernamentales, y esos son los que batallan más. Después analicé la estrategia “Todos somos Juárez”, es el segundo tema del libro, y la relaciono con las políticas de juventud a nivel local, y entones, pues hago una crítica de cómo el IMJUVE, publica una convocatoria para formalizar, entre comillas, a los colectivos juveniles para que pudieran recibir apoyo; al último los chicos de los colectivos tuvieron que cumplir una serie de requisitos administrativos, hacendarios, etc., se convierten en asociaciones civiles y empiezan a tener una serie de dificultades; al final les resultó perjudicial el haberse constituído porque no recibieron un ingreso muy alto y tienen responsabilidades hacendarias fuertes, y no estaban listos o no era su naturaleza, entonces de alguna manera esa política los comprometió más que ayudarlos. Otro gran tema es cómo la estrategia de “Todos somos Juárez” tiene muchas debilidades en cuanto a la evaluación de sus resultados y cómo en el tema de la cultura y la acción social pues generó también algunas dinámicas que provocaron tensiones en la ciudad. Analizo cómo fue la mesa de cultura de “Todos somos Juárez”, quiénes participaron, quiénes no participaron y hago una observación de la falta de evaluación y de transparencia en esa dinámica. El libro es muy descriptivo, exploratorio sobretodo, es como de las pocas investigaciones que hay de ese tema en la ciudad, por eso tiene un valor que llama la atención a las personas que nos interesa el tema del arte y la cultura en relación con la política pública, que es como un tema muy novedoso en el sentido de que no había mucho material. No es la mejor investigación, ni es la investigación que descubrió el hilo negro, pero simplemente se aproxima a un tema que estaba muy descubierto y ahí radica el valor.


¿Y cómo estamos, cómo está la política cultural en la cuidad?

En el trabajo de la tesis, y en el libro retomo ese apartado, yo me quedé corto en algo que quería abordar, que era la incidencia de los colectivos o de los colectivos que hacen arte y su incidencia en la política pública a nivel local, entonces cuando ya terminé el libro, participé en el DF, en el Seminario de Jóvenes Investigadores de la UNAM. Ahí rescato el tema del graffiti en la ciudad y cómo a lo largo de la historia de la ciudad, más o menos de los noventas para acá, el graffiti era penalizado, entonces había un comité, bueno todavía hay un comité antigraffiti, y el graffiti está considerado como una falta administrativa, pero hay una indefinición legal ahí, es considerado acto bandálico por daño a propiedad pública o privada pero cómo a la par de eso, desde el año 2010, más o menos, con Héctor Murguía, empiezan a hacer concursos de arte urbano, concursos de graffiti; a la par las organizaciones de la sociedad civil incluyen el graffiti como parte de su trabajo, de su herramienta para incidir en las comunidades; y ahora vemos que muchas organizaciones y el gobierno hacen murales con jóvenes con un un mensaje social a lo mejor. En el libro toco el caso de unos conocidos que participaron en una convocatoria y luego se fueron a España pagados por el Municipio de Juárez. Entonces lo que yo comento en esa ponencia es que por un lado se le castiga y se le persigue cuando no es a beneficio del estado, pero cuando sí es a beneficio del estado se le legitima, se le premia, se dice “es arte urbano”, entonces de manera muy indirecta y muy difuminada, hay una incidencia real del graffiti en la política pública, porque ya forma parte de la agenda de discusión. Entonces yo pongo en ese pequeño texto que es gracias al trabajo de muchos graffiteros y artistas urbanos que fueron demostrándole a la sociedad que no era nada más un garabato, o no es una cosa negativa, sino que tenía relación con el arte, que era una forma de expresión de los jóvenes, y otra serie de valores que hay escondidos detrás de toda esa dinámica. Entonces, efectivamente los jóvenes a partir de nuestro trabajo vinculado al arte podemos tener una incidencia en la política pública.

Toco también, por ejemplo, el caso curioso de la campaña de María Antonieta, que usó un sténcil, que es una técnica de graffiti, que era su imagen y la palabra “YA”, cómo ella incorpora estos elementos de expresión de los jóvenes para una campaña de promoción política. También argumento que es parte de esa incidencia que se tiene, se recuperan esos elementos de los jóvenes para otros fines obviamente pero es a partir del trabajo de estos artistas, y al final a ellos no se les reconoce y ese es el problema, el único pero... Hubo también un parte aguas que fue el mural de Juan Gabriel, ahí Arturo Damasco tuvo la participación con el Gobierno Municipal y es cuando ahora sí el graffiti o el arte urbano, como lo denominan ya las esferas institucionales, es reconocido, aplaudido y tiene un valor hasta social, forma parte de un patrimonio de la ciudad; y en ese momento en que se reconoce el trabajo de este artista, Arturo Damasco, sucede que ellos entregan un premio, un reconocimiento al alcalde Enrique Serrano por su apoyo al arte urbano y se genera toda una polémica en la comunidad artística, porque dicen: —cómo entregan un reconocimiento a nombre de nosotros si a nosotros nunca se nos invitó. Entonces, lo que trato de hacer es recuperar toda la historia del arte urbano en Ciudad Juárez para llegar a ese punto del mural; sin ese trabajo y sin esas actitudes digamos rebeldes de los jóvenes no se hubiera podido llegar a ese mural. Es como yo argumento que sí hay incidencia de los jóvenes en las políticas públicas.


¿Qué es lo que más disfrutas de tu profesión?

El estar en las comunidades, el conocer realmente lo que sucede, el poder escuchar cómo se vive en condiciones adversas sobretodo, y con eso o a través de esas habilidades que desarrollas como trabajador social a lo largo de tu formación te sirve para incidir de una manera real; hay otras profesiones que son muy buenas en lo que hacen y son necesarias pero que a veces se quedan cortas, por ejemplo, muchos datos estadísticos, o muchas cuestiones que se hacen desde un escritorio; pero si se recupera todo el conocimiento que pudiera tener un trabajador social en una comunidad, pues sería un trabajo mucho más eficiente, más honesto, más de acuerdo a la realidad, es lo que me gusta, tener la información directa de la gente.


¿Tu sientes que tu trabajo sí tiene un vínculo real con la comunidad de Ciudad Juárez?

Sí, cada vez más nos ubican a los trabajadores sociales como agentes que nos interesa lo que sucede en las comunidades. Por ejemplo, la licenciatura en Trabajo Social tiene un fuerte elemento que son las prácticas escolares y pues a través de las prácticas hemos ganado mucho terreno y la gente en las comunidades nos empiezan a ubicar, pero también las instituciones ya nos empiezan a ubicar. Cuando llegué aquí al Fideicomiso, en la entrevista de trabajo, me preguntaron —cuál es tu profesión, —Trabajo social. E hicieron un comentario: —¡ah, qué casualidad!, nos están invadiendo. En muchísimos de los trabajos que están ahorita corriendo y que estaban en ese momento hay trabajadores sociales.


¿Y qué es lo que menos disfrutas de tu profesión?

Pues a nivel general creo que es una profesión que está muy desvalorizada en el mercado laboral sobretodo, piensan que es algo sencillo; muchos años fue carrera técnica no licenciatura, entonces lo ven como un trabajo que no es profesional, algo que puede hacer cualquier persona, que no tenemos solidez científica y eso genera que nuestros sueldos se vean precarizados; me ha tocado estar en proyectos con otros compañeros sociólogos, psicólogos o educadores incluso, donde por el simple hecho de tener esas profesiones ganan más que el trabajador social. Y en realidad estar en comunidad es sumamente difícil, las condiciones son de riesgo total, pones en riesgo tu vida incluso; tienes que comer ahí, gastar más recursos que estando en una oficina a lo mejor, las condiciones climatológicas de Juárez son adversas muchas de las veces y eso también es algo que tenemos que padecer; y no lo digo como que nos pese, al contrario, nos gusta mucho, me gusta en lo particular; pero sí al momento que ves tu sueldo, dices: realmente lo estoy haciendo más por convicción y por amor al prójimo, por amor a mi profesión, que por el sueldo. Eso en algunos casos te frustra, te desmotiva. Cada vez hay más espacios en donde pagan mejor, pero sí nos falta todavía.


¿Cuál dirías que es tu mayor aspiración profesional?

En lo individual, me encanta la docencia, en un mediano plazo me gustaría hacer un doctorado y tener un tiempo completo en alguna Universidad. Mi objetivo es continuar con la investigación, la docencia, y sobretodo seguir posicionando el Trabajo Social en otros escenarios donde yo pueda, desde mis condiciones y mis limitantes, pero desde donde yo pueda aportar para que se reconozca el Trabajo Social.


Además de lo que ya mencionabas, ¿qué otro obstáculo o reto enfrentas en tu profesión?

En términos personales, un reto para mí fue estudiar la maestría porque toda nuestra formación está muy enfocada en la intervención y la parte teórica muchas de las veces es donde estamos un poquito descuidados; tenemos muchas herramientas y nos enseñan muy bien para aplicarlas en campo pero no para generar procesos de análisis a nivel de sociología por ejemplo, que son discusiones teóricas mucho más profundas y entonces cuando entré a la maestría sí tenía muchas carencias, en teoría sociológica clásica, teorías de acción social, etc., y cuando hablaban de cómo se traducía eso en el campo pues obviamente sí tenía muchas ventajas frente a otros compañeros. Entonces, ahora como docente trato de hacer un balance entre lo teórico, lo práctico y cómo encadenarlo, y meterles la semillita de que lo recomendable es que estudien un posgrado y vayan más allá…


Hablando de la UACJ, si tu fueras un estudiante de intercambio ¿cómo calificarías a la Universidad en la carrera que eres docente?

La calificaría muy bien. Le pondría un nueve, nada más por el Diario de campo (un chiste local), que es un instrumento muy bueno, nos enseña a tener registrado todo nuestro ejercicio para poder sistematizarlo pero es el coco de todos, porque hay que llenarlo a mano y te quita mucho tiempo. Como experiencia yo creo que los alumnos que vienen de otras ciudades o el extranjero, podrían encontrar un sistema de prácticas profesionales que es yo creo donde está el valor de la licenciatura, que está muy sólido, tiene mucho éxito, es de mucha calidad.


¿Crees que se requiere vocación para esta profesión?

Sí, totalmente, sin vocación difícilmente vas a estar a gusto con tu ejercicio, porque hay como pequeñas piedritas en el zapato, el salario es una, que no es generalizado, cada vez hay mejores oportunidades, pero en algunos casos sí es muy precario; y la otra es que emocionalmente te consume mucho. A veces no tienes la madurez o no estas preparado para un tema pero lo tienes que afrontar; a veces es frustrante no poder hacer más de lo que quisieras y ver a las personas en condiciones muy vulnerables o precarias y no poder hacer más de lo que te toca. Si no tienes la vocación pues vas a hacer una intervención floja, el “hacer por hacer”, el “ayudar por ayudar”, y a fin de cuentas no vas a impactar en nada. Es un reto muy grande esta profesión porque trabajas con personas y así como podemos transformar una vida para bien, también la podemos afectar, en algunos casos, y sin vocación no te importa ese factor.


Platícame de un libro de ficción que hayas leído recientemente.

Soy fanático de Edgar Allan Poe y en diciembre me regalé una edición de Libros del Zorro Rojo, es un libro muy bonito, grande, de pasta dura y trae unas ilustraciones de un artista de mil novecientos. Me gustan mucho de crimen, de misterio, de terror…


¿Algo que quieras agregar?

Que a veces pensamos que la Universidad es sólo el espacio y las carreras donde estamos estudiando pero la Universidad cumple una función social muy importate que va más alla del aula.

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